2026: No se trata de predecir el futuro. Se trata de entender lo que ya está cambiando.

- trinimaturana
- Reflexiones y Opinión
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Las organizaciones llevan años tratando de “anticipar el futuro”. Nuevas herramientas, nuevas plataformas, nuevos formatos.
Pero el verdadero cambio nunca llega desde afuera: se filtra desde dentro, silenciosamente, a través de las conversaciones que sostienen, o que se rompen, cada día.
En The Internal Voices no hacemos predicciones.
Hacemos interpretación.
Porque 2026 no será un año de novedades espectaculares, sino de revelaciones obvias: la Comunicación Interna deja de informar y empieza a hacer sentido.
Lo que sigue no son tendencias futuras.
Son fuerzas culturales que ya están ocurriendo, solo que aún no hemos aprendido a nombrarlas.
1. Del volumen al valor: diseñar atención, no información
Durante años, las empresas confundieron “comunicar mucho” con “comunicar bien”.
Sin embargo, Cerkl (2025) muestra que el 62 % de los empleados siente saturación informativa y falta de contexto.
Lo que sobra es información. Lo que falta es sentido.
En 2026 veremos el giro definitivo: comunicar menos y comunicar con intención.
Ejemplo real: Cerkl (2025)
El propio informe identifica que reducir la complejidad de los canales y entregar contexto aumenta la comprensión organizacional.
Escenario ilustrativo
Una empresa global sustituye 14 canales por un “parte diario” de 90 segundos: qué pasó, qué significa, qué cambia para mí.
No es una historia real, pero ilustra lo que Cerkl señala: el futuro no es volumen, es curaduría.
La CI será, cada vez más, arquitecta de atención.
2. IA generativa como infraestructura cultural (no como redactor automático)
El discurso dominante dice que la IA sirve para escribir más rápido. Superficial.
La lectura profunda es otra: la IA está aprendiendo nuestra cultura y amplificándola a escala.
No solo produce contenido: interpreta patrones, tonos, contradicciones y silencios.
Ejemplo real: Sociabble (2024–2025)
Sus informes muestran que la IA ya se usa para detectar patrones de comportamiento en canales internos y mejorar consistencia narrativa en comunicaciones.
Ejemplo real adicional: Microsoft (2024)
Microsoft publicó guías internas para entrenar IA de acuerdo con la voz organizacional, reconociendo que la IA aprende el tono cultural por defecto.
Escenario ilustrativo
Un Copilot interno detecta que los líderes usan cuatro tonos distintos al comunicar decisiones.
CI interviene, revisa contenido y entrena la IA para consolidar un tono coherente.
Ilustrativo, sí. Pero absolutamente plausible según lo que Microsoft y Sociabble ya documentan.
La IA no es un “asistente”. Es una infraestructura cultural. Y hay que entrenarla.
3. Sensemaking: la competencia que definirá el valor estratégico de CI
Unily (2024–2025) demuestra que la claridad estratégica es una de las variables que más influye en rendimiento y engagement. Pero la claridad no se logra comunicando más. Se logra traduciendo. Interpretando. Acomodando la complejidad para que otros puedan pensar.
Dominic Walters lo sintetiza: “Internal Communication helps organizations think better together.”
Ejemplo real: Unily (2025)
Su DEX Report muestra que las organizaciones con claridad narrativa avanzan más rápido y con menos fricción.
Escenario ilustrativo
Una empresa anuncia una reestructuración sin proceso de interpretación. Crece la ansiedad.
CI rediseña la narrativa en cuatro pasos: contexto, significado, impacto, retroalimentación. La reacción cambia drásticamente.
No es un caso real, pero sí una práctica recomendada por frameworks de sensemaking como el de Weick (citado por el IoIC).
El futuro de CI no es comunicar. Es hacer pensar.
4. Medir comprensión, no clics: la era de la analítica de coherencia
AddIn365 (2025) anticipa métricas más profundas en CI. Pero la pregunta clave aún no se formula masivamente: ¿Estamos midiendo atención o estamos midiendo comprensión?
Tu propio marco, el ROC (Return on Coherence), nace justamente para responder eso: cómo medir alineación narrativa, consistencia de liderazgo, claridad estratégica y sentido compartido.
Ejemplo real: GitLab (2023–2025)
GitLab no mide “engagement” de sus mensajes: mide si los empleados entienden procesos y pueden aplicarlos sin fricción. Es comprensión operativa como indicador cultural.
Escenario ilustrativo
Antes: “78 % abrió el mensaje.”
Ahora:
- 90 % entiende la decisión
- 82 % sabe qué hacer mañana
- 65 % puede explicarlo a otro
Ese es el tipo de métrica que 2026 exigirá.
5. El renacimiento de lo humano: comunidad, empatía y ritos en un mundo líquido
La crisis silenciosa del trabajo híbrido no es técnica. Es emocional.
Wikipedia documenta el desafío del “virtual workplace”: pérdida de comunidad, vínculos débiles, culturas diluidas.
GitLab, referencia global, dedica más de 200 páginas de su Remote Playbook a diseñar rituales, lenguaje y prácticas que sostienen comunidad distribuida.
Ejemplo real: GitLab
Desde “Coffee Chats” hasta “Group Conversations”, GitLab demuestra que la cultura remota se diseña, no se improvisa.
Escenario ilustrativo
Una empresa crea un sistema de “rituales replicables” (primer día, cierres de ciclo, hitos, círculos de aprendizaje).
No es un caso real específico, pero refleja el método GitLab aplicado a CI.
En 2026, CI será diseñadora de humanidad distribuida.
Cierre: el futuro no se predice. Se interpreta.
Las tendencias que transformarán la Comunicación Interna ya están ocurriendo.
No son predicciones: son señales.
2026 será el año en que dejemos de buscar más herramientas y empecemos a buscar más coherencia.
Más claridad. Más sentido. Más humanidad. Porque el futuro de la Comunicación Interna no se trata de comunicar mejor.
Se trata de ayudar a las organizaciones a pensar mejor.